El Pilar de nuestra Paz Interior.
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Toda tu fuerza nace de tu auto aceptación interna, tu convicción de quién eres y que puedes frente a tu entorno. Sólo se trata de ser TÚ. |
Efrén Álvarez Calderón nos habla sobre la posibilidad de disfrutar de esa auto-independencia en que logramos dejar de vivir en el auto-juicio y en la búsqueda permanente de la aprobación de los seres cercanos.
Cuanto más se llega a saber de uno mismo, mayor posibilidad de vivir nuestro poder interno.
"Que nada ni nadie Mueva tu Paz Interna".
Transcripción para la traducción a otros idiomas:
Abriendo nuestra consciencia sobre qué nos pudiese motivar para trascender el honor o el efecto de darle demasiada atención de nuestra parte a la desgracia; más fácil de entender,
¿Porqué nuestra vida se condiciona ante la necesidad de adquirir el éxito?
¿O de evitar el fracaso?
O bien, de convertirnos en alguien que se auto castiga
a consecuencia de ciertas vivencias que interpreta cómo fracaso.
Tener esa
independencia de dejar de vivir en el eterno auto enjuiciamiento es una forma
de decir ¿Qué melodía se nos invita a bailar? Cuál es el nuevo juego en que
podemos ocupar nuestra mente, o viéndolo desde otro ángulo, cuando podemos desocuparnos
de exigirnos más que cualquier persona que hemos conocido a través de nuestra
trayectoria de vida y de buscar todas nuestras emociones negativas para el
sentido de ¿De por qué? Dicho filtro riguroso rígido extenuante y agotador,
merece existir.
Ya que éste
me roba la energía, me roba la vida y entonces es cómo aparecen de nuevo el
deseo de los juguetes, cómo el respeto, el hecho de ser aceptado por fuentes externas,
gobierna y controla mi auto aceptación y mi equilibrio interno.
Una frase
natural que nos ayuda a comprender, es la siguiente,
“No dejes
que nada ni nadie mueva tu Paz Interna”.
Abandonar la
tensión que me genera el miedo al fracaso, es finalmente, vivir relajado
conmigo mismo, saberme capaz de responder, y si en algunas ocasiones no me
involucro con matices de una realidad que no he creado y que no merece mi
atención, tomo distancia sin culpabilidad.
Es así, como
aprendo a consciencia a conducir sin el freno puesto.
Digamos por
último que nuestras habilidades, nuestra energía está a nuestra disposición
cuando estamos totalmente relajados; cuando el desacierto, el error, la
equivocación, el miedo a hacer el ridículo, no nos condiciona; y nos reímos si
es útil y necesario o si es un reflejo espontáneo de nosotros mismos por el
suceso y ni siquiera lo justificamos con el hecho de decir, es que soy humano o
que todo ser es perfectible.
Todo es espacio
de la no opinión, el espacio de me da igual cómo interpreto mi reacción ante
este suceso, lo he vivido, lo he sentido, lo suelto y sigo en mi camino.
En verdad,
los descubrimientos que aquí se sugieren son abandonar, entre tantas cosas, la
búsqueda del premio o el reconocimiento de fuentes externas que se convierten
en el condicionamiento central para ser mi mejor amigo, estar cómodo conmigo
mismo o poder decirme en el momento en que necesite algo grande, que iré dentro
de mí mismo y lo sabré manifestar con Gozo y Alegría, sin tener que
preocuparme,
“ningún
esfuerzo ni nada que alcanzar, todo que disfrutar”.